Jaime Muñoz Fillol
En el espejo del Río
Se están mirando los juncos
Y el aire riza en el agua
Nubes y nubes de humo.
Viejas murallas de cerros
Tienen la noche encerrada,
Bordón de ladrar de perros
Y falsetas de las ranas
Están durmiendo la noche
Con repiques de guitarra.
Preciosa tras de la puerta
Sus dos trenzas retocaba
Y acariciaba sus bucles
Negros con negro de llama.
Aquella noche dormía
la luna tras de los cerros
Y con su aliento encendía
De farolillos el cielo;
El Río rompía el silencio
De la obscura madrugada
Y el novio oculta su sombra
Entre las sombras paradas.
Detrás de la tapia el novio
Con impaciencia esperaba:
-¿Por qué no sales, Preciosa,
Para que vea tu cara?
-No salgo esta noche, no,
Ni nunca al Río iré por agua
Porque mi padre y mi madre
Aún de esto no saben nada.
No iré por agua a la noria
Ni a lavar a los nogales;
Ni iré a solear la ropa
Sobre los verdes trigales.
¿No ves que mañana el Río
Todo lo dirá a la gente,
Que gusta de arrastrar flores
De amores en su corriente?
Pálida de miedo y frío
Preciosa cierra la puerta
Porque tiene miedo al Río
De que el Río delator sea
Porque el Río todo lo sabe
Y el sólo sabe el misterio
De lo que pasó a preciosa
Entre grillos y cencerros.
En turbio cuarto menguante
La luna estaba bebiendo
Agua con lirios de carne
Y anémonas de deseo.
Y es que no hay moza en la aldea
Que el Río no sepa el secreto
De los secretos su alma
Y secretos de su cuerpo.
De todo el Río se entra
Y todo lo sabe el Río:
Que más que líos de ropa
Desatan allí otros líos.
Y aquella noche pasó
Lo que sólo el agua sabe:
Que Preciosa sintió miedo
De que la corriente hablase.
Relincho de yegua en celo
Hería la noche clara,
Tropel de huida de ovejas
En el corral resonaba
Y olor a cuadra y aprisco
A la noche emborrachaban.
Las estrellas se encendían
Y los grillos se apagaban:
- Vuelve a asomarte, Preciosa,
he de hablarte dos palabras:
Tuve que cruzar el Río
Más el “Badén de las Cañas”,
Y ahora llego a tu puerta
Y me la encuentro cerrada -.
Dormía la Aldea en silencio
Arrullada por los grillos,
Y el monótono cantar
De la corriente del Río.
-Me voy, Preciosa, y no vuelvo
Porque al Río tienes miedo.
Un brillo de frío y espanto
Encendía su pelo negro
Y daba a la media noche
Luces de amores honestos.
Saltaba el novio pareces
De barro y paja enlucidas,
Y jinete en sus ensueños
Hacia los “cachones” iba
Llevándose el desengaño
Y a su yegua por las bridas;
Porque el Río sabe el secreto
De lo que pasó a preciosa
Entre grillos y cencerros.
A ti te llaman BULLAQUE
Porque no eres Río dormido:
Van bullendo en tu corriente
Cienos de odios y amoríos.